domingo, 22 de noviembre de 2015

Las crisis existenciales no son leyendas urbanas

   ¿Sientes qué aún no has descubierto tu papel en la vida? ¿Aún no sabes a dónde quieres llegar? ¿Sueles preguntarte cuál es tu razón para estar vivo o si lo que estás haciendo ahora tendrá algún sentido dentro de cinco años o un mes? ¿Tienes la sensación de que ni siquiera te conoces? Permíteme que te diga que tienes una crisis existencial.

 "He conocido a una persona.
Soy yo.
Voy a darme una oportunidad." 

   Estamos acostumbrados a encontrarnos con distintos personajes, ya sea en la literatura o en la ficción en una pantalla, que están constantemente preguntándose cuál es su fin o papel en la vida y hasta dónde están predestinados a llegar. Esos personajes suelen pasarse la mayoría del libro o película pasando por distintas situaciones que les hace darse cuenta de lo que están destinados a hacer al final de la película, de repente creen que todo tiene mucho más sentido que antes y se quedan como si no hubiese pasado nada. Final feliz. Fin. Créditos infinitamente largos con canciones de grupos desconocidos. Así es como se presentan las llamadas crisis existenciales en la ficción. Nuestro problema es que creemos que sólo forman parte de una idea bastante recurrente en los medios de entretenimiento. Respuesta incorrecta. Esto se debe a que no solemos encontrarnos con gente que tenga, sepa, admita o conozca este problema. No es que cuando hables con alguien sea algo como: "Sí, trabajo en una tienda, aunque no sé si me gusta. A mí también me gusta Juego de Tronos o eso creo ¡Ah! Pero ahora tengo una crisis existencial." 

   Siento decir que no, las crisis existenciales no son leyendas urbanas o sólo le pasa al personaje de un actor famoso. Puede ser que hayas pasado por esta fase de preguntas incesantes y que ni siquiera lo supieses, seguramente relacionándolo con una época de bajón emocional. 

   Primero empezaron las preguntas de ¿qué quiero hacer con mi vida? ¿Dónde me veo dentro de diez años? Casilla No sé. ¿Hacia dónde estoy llevando mi vida? Casilla Ni idea. ¿Quién soy o quiero ser? Cri-cri. Suele ser mucho peor si eres una persona que le da mucha vueltas a estas cosas. Casilla Mi caso.

   Después llegaron los agobios. ¿Quién tiene razón: la sociedad que me rodea y sus estándares favoritos o yo? ¿Soy yo la que está mal y todos los demás tienen razón? Incluso quise ser como la mayoría. Era algo que no me dejaba dormir por la noche. Incluso empecé a plantearme cambiar, moldearme con los estándares de lo que todo el mundo aprecia y le da importancia. Quería que la sociedad me aceptase, que marcase la casilla de apta para incluir en nuestro círculo de adaptados sociales. ¿Cómo iban a aceptarme los demás, cuyas opiniones no deberían tener ningún valor en mí, si ni yo me aceptaba? Yo no quiero ser un pez muerto.

"Solo los peces muertos 
nadan a favor de la corriente."

   Ahora tengo muchas preguntas respondidas, preguntas que sólo podía responderlas yo misma. He tenido que aprender a conocerme; y me ha costado, claro que me ha costado, mucho, pero ya sé que me conozco bastante más que hace un año. Siempre me había importado demasiado lo qué pensaban los demás de mí y lo que debería de ser para tener su aprobación. ¿Importa eso de verdad? Me gusta creer que no. Me agobié mucho más cuando descubrí qué era lo que me ocurría realmente, pero eso ha sido una de las claves que me ha ayudado a pasar la crisis existencial. No ha sido ni tan rápido ni tan fácil como en la ficción, creedme, nada fácil, y claro que todavía tengo muchas cuestiones que resolver. De alguna manera me alegro de haber pasado por esa etapa tan filosófica y con tantas preguntas, a pesar de haber sido tan dolorosa y con tantas preguntas, ha sido de gran ayuda.

   Lo mejor que puede hacer alguien es conocerse así mismo, muchos problemas se solucionan y otros mucho se evitan. Sé que ahora soy más fuerte emocionalmente, sé distinguir qué quiero y qué es lo que los demás quieren de mí. Si hace un año me hubiesen hecho preguntas sobre mí misma, no hubiese sabido responder ni una cuarta parte, confío en que ahora serían tres cuartas partes. Porque sí, las crisis existenciales existen y sí son una mierda, pero también son muy útiles. 

Recomendaciones:
|Un libro|: Algún día este dolor te será útil de Peter Cameron
|Una película|: Boyhood (Momentos de una vida)
|Una canción|: Sad girl de Lana del Rey

1 comentarios:

Josefa Herrera dijo...

¡Hola Ekaterina! Primero, quiero felicitarte por el diseño de tu blog, hace mucho tiempo que no lo visitaba y me encanta cómo está.
Me ha parecido muy interesante la entrada y estoy de acuerdo con lo que dices.
Este año en especial tuve una gran crisis existencial. No dejaba de preguntarme todo y fue un período que en el mismo momento, me pareció terrible. No sabía dónde pertenecía, sentía que no encajaba por lo diferente que soy a la mayoría de las personas de mi edad y de hecho, ni siquiera me sentía a gusto con mis amigas de casi toda mi vida; estabamos y seguimos estando en sintonías completamente diferentes. Buscamos y nos interesan diferentes cosas.
No sé, ha sido un año intenso, duro, pero también genial para mi “yo” interior.
Me alegra que para ti también :D

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